Destrucción total

Por Andrés Velásquez

Si hay algo que ha caracterizado estos 21 años de dictadura es el “oscurantismo” con el que se manejan y se han despilfarrado los fondos públicos de la nación, no ha habido ningún mecanismo de control, y mucho menos la rendición de cuentas indispensable, para la transparencia y el uso correcto de los dineros públicos en beneficio del país, de la mayoría, y por el contrario “arbitrariamente” se han dilapidado todos los ingresos, los más altos de la historia (en 21 años entró -por concepto solo de renta petrolera- más dinero al país que durante los 40 años de democracia) y a la vista de todos, el país está destruido.

Necesario aquí es dar un vistazo, hacer memoria y darnos cuenta que no hay una sola obra que mostrar en estos 21 años, o mejor dicho, la gran obra de esta dictadura ha sido la destrucción absoluta en todos los sectores de la vida del país, no hay producción de petróleo, PDVSA esta destruida y saqueada, las empresas básicas han sido desmanteladas sin piedad y hoy no producen ni un alambrito para sostener las mentiras del fulano socialismo del siglo 21, que no es otra cosa, que una dictadura despiadada en toda regla.

Las otras áreas o sectores de la vida nacional no han tenido mejor suerte, las grandes empresas han cerrado o se han ido del país, las medianas y pequeñas han desaparecido casi por completo, el sector construcción por ejemplo, que históricamente fue un indicador de prosperidad, crecimiento, generación de empleos, y plena actividad del país, hoy técnicamente no existe, no hay una sola obra grande o pequeña que esta dictadura pueda presentar como resultado de la inversión de los altísimos ingresos que por renta petrolera se  desaparecieron no por arte de magia, sino por la INMENSA CORRUPCIÓN a todo nivel con la que esta dictadura se mantiene y pretende seguir manteniéndose usurpando el poder a costa de la destrucción absoluta del país.

Para donde uno mire, ya nada está en pie, no hay infraestructura eléctrica, no hay un acueducto que sirva, por lo que el país todo está hoy sin agua y sin luz, la demolición de PDVSA nos tiene también sin gas, gasoil o gasolina para producir, el campo ha sido abandonado a su suerte e invadido por grupos delictivos que secuestran, expropian y confiscan cualquier tierra que pueda hoy producir al menos, una mazorca de maíz, un kilo de queso, un kilo de arroz, aún en medio de las más adversas condiciones.

La inseguridad personal rodea nuestras vidas a toda hora y en todo lugar, tampoco hay seguridad jurídica que garantice las inversiones necesarias para levantar el país, no hay ordenamiento legal vigente, la constitución nacional ha quedado en letra muerta, porque sencillamente no se cumple, el estado de derecho tampoco existe, ni las instituciones, no hay poderes públicos autónomos e independientes, no hay contrataciones colectivas, seguridad social para los trabajadores, no hay viviendas asequibles, tampoco sistema de salud pública que garantice la vida de los venezolanos.

No hay acceso a mecanismos de identidad,- y ya parece el colmo-, porque los venezolanos, según la constitución nacional somos ciudadanos de pleno derecho sin importar dónde nos encontremos, y hoy, ni una cédula podemos sacar, ni hablar de un pasaporte (documentos de identidad mínimos). No solo nos hemos convertido en un país destruido sino expatriado, porque hasta el derecho a nuestra identidad nos han arrebatado, para intentar someternos a mecanismos como “el carnet de la patria”, un instrumento de control social para los ciudadanos, solo que a pesar de los atropellos y las humillaciones que este tipo de recursos traen para la población más vulnerable, hay que recodar que para tener patria no se necesita “carnet”, y solo ejerciendo nuestra ciudadanía podremos recuperar también los derechos confiscados y anulados por la dictadura.

DESTRUCCIÓN, eso si hay en estos 21 años de dictadura y tiranía además usurpadora del poder desde 2018, por eso, es imperativo, urgente, entender y encaminar la lucha para construir de ceros al país que está en el piso, pero para eso, primero tendremos que reinstitucionalizar el Estado, recuperar la democracia y exigir la necesaria rendición de cuentas y la transparencia en el manejo de los dineros públicos como una norma inquebrantable para deslastrarnos de la corrupción que tanto daño nos ha hecho y que en estos 21 años ha dejado en Venezuela solo DESTRUCCIÓN TOTAL.